sábado, 19 de septiembre de 2015

Consagración a la Trinidad

CONSAGRACIÓN A LA TRINIDAD

Por las manos de María,
En unión con el verbo Encarnado,
Me ofrezco como Hostia de la Trinidad.


          He aquí, por fin, el ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA TRINIDAD, razón de ser y punto de convergencia de todas las páginas de este opúsculo, cuyo fin ha sido ayudar a las almas a consagrarse ellas mismas a la Trinidad, en la plena conciencia de su bautismo. Cada uno, según sus propias aspiraciones y sus propias necesidades, debe recitar la ofrenda a la Trinidad, la que, vivida, cada día, debiera encaminarla hacia la florescencia de su gracia bautismal, es decir hacia la más alta santidad.
          Esta consagración como HOSTIA DE LA TRINIDAD debe quedar EN LA MÁS PURA LÍNEA DEL BAUTISMO. Aquí esta lo capital. El día más oportuno para lo consagración es el aniversario del propio bautismo. Interesa sin embargo renovarla frecuentemente, no sólo en la fiesta de la Santísima Trinidad, sino cada vez que se asiste a la Santa Misa, cuando, al Ofertorio, el Sacerdote murmura: “Suscipe Sancta Trinitas", y, mejor aún, en la Consagración, cuando la Iglesia eleva silenciosamente hacia Dios al Crucificado realmente presente, SACERDOTE Y HOSTIA DE LA TRINIDAD.
          Se observará en ella la preocupación primordial de hacer pasar la más sublime vida mítica por el eje necesario de las virtudes cristianas: fe, esperanza, caridad, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
          La santidad cristiana no es más que el heroísmo de las virtudes.
         

Acto de consagración a la Trinidad

          Oh silenciosa y beatificante Trinidad, suprema fuente de luz, de amor y de inmutable paz, todo está ordenado a la alabanza de vuestro nombre, en el cielo, sobre la tierra y hasta en los infiernos.
          PARA UNIRME A LA INCESANTE ALABANZA DEL VERBOS, QUE SUBE A VOS DESDE LAS PROFUNDIDADES DEL ALMA DE CRSITO, ME OFREZCO A TRAVÉS  DE ÉL, Y EN ÉL A IMITACIÓN DE LA VIRGEN DE LA ENCARNACIÓN Y POR SUS MANOS PURÍSIMAS. COMO HOSTIA DE LA TRINIDAD.
          PADRE AMADÍSIMO, la gracia del bautismo me ha convertido en hijo vuestro. Cobijadme. Que ninguna falta voluntaria venga a ensombrecer, ni ligeramente siquiera, la pureza de mi alma; sino que mi vida se eleve a Vos, cada día más y más fiel, en el abandono filial y sin límites del hijo que se sabe amado por la ternura de un Padre todopoderoso.
          OH VERBO, pensamiento Eterno de mi Dios, Figura de su Substancia y Esplendor de su gloria, no quiero más luz que Vos. Iluminad con vuestra Luz de vida mis tinieblas. Que yo marche, firme en la fe, cada vez más dócil a las iluminaciones de vuestra sabiduría, de vuestra inteligencia y de vuestra ciencia, en espera del día en que toda otra luz se  desvanecerá ante la fulgurante claridad de vuestro rostro divino.
          ESPÍRITU SANTO, que unís al Padre y al Hijo en una felicidad sin fin, enséñame a vivir todos los instantes y a través de todas las cosas en la intimidad de mi Dios, consumada más y más en la unidad de la Trinidad. Sí, por encima de todo, dadme vuestro Espíritu de amor para animar con vuestra santidad hasta los menores actos de vida, a fin de que yo sea en verdad en vuestra Iglesia, para la redención de las almas y la gloria del Padre, UNA HOSTIA DE AMOR EN ALABANZA DE LA TRINIDAD.
          PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO, Trinidad ardiente y creadora, que conducís a todos los seres del universo con fuerza y suavidad hacia los eternos destinos, asociadme a la fecundidad de vuestra acción. Dadme un alma de Cristo Redentor.
          Que mi vida se desarrolle enteramente EN EL PLAN DE LA REDENCIÓN con la conciencia plena de que a través de los más minúsculos detalles de una existencia humana se realizan vuestros eternos designios. Que a la luz de vuestras inspiraciones y con el apoyo de vuestra gracia, yo escoja ser, en el lugar en que Vos me habéis colocado, redentor con Cristo, colaborador con Él en la acción maravillosamente fecunda de vuestra Trinidad en el mundo.
          Que todos mis actos estén impregnados de vuestra JUSTICIA que salvaguarda, ante todo, los derechos de Dios, para que sea Él, el “primero servido”, en todas las circunstancias. Que todos mis actos estén animados de ese sentimiento fraternal para con todos los hombres que da a cada uno lo que le es debido, más con la sonrisa de la caridad, como conviene a los hijos de un Padre común que a todos nos espera en los cielos.
          Dadme una invencible FORTALEZA de alma. Que mi amor a Vos sea más fuerte que la muerte. Que jamás vacile mi voluntad ante el deber. Que nada enfrié mi ardor en vuestro servicio. Inspiradme la audacia de las grandes empresas y dadme la fuerza de realizarlas, si es necesario hasta el martirio, para la mayor gloria de vuestro nombre.
          Os pido un ALMA CON LIMPIEZA DE CRISTAL, digna de ser un templo vivo de la Trinidad. Dios santo, guarda mi alma junto a Cristo, en la unidad, con todo su poder de amar, ávida de comulgar sin cesar con infinita pureza. Que ni alma atraviese este mundo corrompido, santa e inmaculada en el amor, en vuestra sola presencia, bajo vuestra sola mirada, sin la menor mancha que venga a ensombrecer en ella el brillo de vuestra dicha.
           Y Vos, OH VIRGEN PURISÍMA, Madre de Dios y del Cristo total, que cada día tenéis la misión esencial de entregar a Jesús al mundo, PLASMAD EN MI UN ALMA DE CRISTO. Que yo pueda, asociado como Vos a todos los sentimientos del Verbo encarnado, expresa a Cristo en cada uno de mis actos ante los ojos del Padre.
          Como Vos yo quiero ser hostia por la Iglesia, amándola hasta dar mi vida por Ella, amándola con el mismo amor que Cristo.
          Hija del Padre, Madre del Hijo, Esposa del Espíritu Santo, unidme en la medida en que sea capaz mi alma, al misterio de vuestra propia vida identificada con la de Cristo. Sois el modelo de toda santidad, después de Cristo; el ideal de todas las almas que quieren ser en la Iglesia, para la redención del mundo y la mayor gloria de Dios, hostias de la Trinidad.
          Después de este mundo que pasa, cuando se hayan desvanecido para mí las sombras de esta tierra, que mi vida de eternidad transcurra en la faz de la Trinidad, en la incesante alabanza de gloria de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

R.P. M.M. PHILIPPON, O.P.


viernes, 18 de septiembre de 2015

La Virtud de la Fortaleza

L A    V I R T U D    D E    L A     F O R T A L E Z A

          La Virtud de la Fortaleza es una de las virtudes cardinales; sin embargo, entendemos que en algunas personas existe únicamente como una cualidad natural. Según el temperamento del hombre, puede esté, naturalmente, ser más o menos fuerte. Por lo que vemos a ciertos seres humanos enfrentar la vida con más equilibrio y serenidad que otros que, por la misma adversidad o por algo de menor cuantía se deprimen, se entristecen, llegando, incluso, al crimen, al vicio o al suicidio.
          La Fortaleza, como simple cualidad natural, además del temperamento supone unos nervios más fuertes, un corazón y una voluntad bien dirigidos por la mente, así como una mejor educación.
          La Fortaleza, como simple cualidad del ser humano, puede extinguirse o no alcanzar su perfección sino no se eleva al orden sobrenatural.
          Y, ¿Qué harán aquellos prójimos cuyo temperamento, naturalmente, es más frágil? Ha de conocer y practicar la Virtud haciéndole violencia a su natural forma de ser, hasta alcanzar en grado sumo la Virtud.
          Es de gran mérito que el que es naturalmente fuerte alcance la Virtud en el orden sobrenatural, pero es mucho más admirable y meritorio que, aquel otro, superando su débil personalidad, logre alcanzar tan extraordinaria virtud. Advirtiendo que quien se propone alcanzar está virtud, logrará la paz.
          La Virtud de la Fortaleza es una Virtud Cardinal infundida por la Gracia santificante, que fortifica nuestra voluntad en el bien obrar, ya para soportar grandes males, ya para emprender obras difíciles, ya para enfrentar a la propia concupiscencia, al mundo y al demonio. La Fortaleza, como vemos, soporta, ataca y resiste.
          Vicios opuestos a la Fortaleza: el miedo, la cobardía, la mezquindad, la impasibilidad o indiferencia, la audacia, la temeridad…
          Virtudes fundamentales de la Fortaleza: la paciencia y la constancia.
          Partes integrantes y potenciales de la Fortaleza: la magnanimidad y la magnificencia.
          La Paciencia.- soporta sin desfallecimiento toda clase de penas, enfermedades, calumnias, humillaciones… por el tiempo que Dios lo permita o lo mande. Y así vemos que la Fortaleza a través de la Paciencia conduce al hombre a identificar su voluntad con la Voluntad de Dios.
          La Constancia.- Nos enseña a perseverar en el esfuerzo hasta coronar la obras emprendida y no olvidemos que todas las obras han de proyectarse hacia la Obra de las Obras: La Gloria de Dios y nuestra salvación eterna.
          La Magnanimidad o grandeza del alma.- Es una virtud que nos mueve a emprender grandes cosas, oigamos a Santo Tomás: “La Magnanimidad no se envanece por el éxito, no se rinde ante los sucesos adversos; presta gustosa ayuda a los demás y muy pocas veces la pide de otros; no adula a los otros, ni se deja adular; no se deja intimidar por nada ni por nadie, olvida las injurias recibidas, es franca en manifestar su parecer y no rehúye los honores y recompensas, sino los acepta como un estímulo”.
          La Magnificencia.- Acomete empresas de grandes gastos o bien del decoro, de lo bueno y lo santo y en aras del bien del prójimo. “hermosos ejemplos de magnificencia nos presenta la Iglesia con sus majestuosas catedrales, el esplendor de sus congresos y en general de su culto, con lo que pretende hacernos entender la grandeza de Dios”.
          El Martirio.- Es el acto de virtud de la Fortaleza, por el que se sufre voluntariamente la muerte en testimonio de la Fe o de cualquier otra virtud cristiana relacionada con la Fe. Indudablemente que el martirio del que da la vida por Dios, por la fe, se considera un acto de extraordinaria fortaleza en el que el martirizado es asistido con plenitud. Por el ESPÍRITU SANTO. Sin embargo quiero ahora, traer la frase de una persona cuya vida, desde siempre, se ha desarrollado en el padecer: “Si hemos tenido el valor y la fuerza para vivir, indudablemente que no ha de faltarnos la fortaleza para morir”. Fundada en este bello y profundo pensamiento, hago un paragón de la Víctima Consciente, cuya vida es fue martirio.
          La Víctima Consciente.- La que inmola su vida por la Gloria de Dios y por la salvación del prójimo, en el silencio, en el olvido, en la obscuridad… en fin… sino hemos de ser mártires, ni hemos de ser víctimas, sean cristianos fuertes y fuertes cristianos.
          La Virtud de la Fortaleza doma a la propia naturaleza del hombre, desprecia al hombre, desprecia al mundo, enfrenta el dolor, la injusticia, la humillación y toda adversidad, pero con dignidad, de pie. La Fortaleza no nos permite someternos a la sujeción de los perversos, ni a decir sí, cuando es no. Y sí al  descubrir la mentira, el dolo, la hipocresía, las comparamos con la verdad, con la lealtad veremos la gran diferencia que hay en la misma vida. La Fortaleza no sólo asimila el dolor, sino que extrae de él, mayor fortaleza, y así enfrenta la vida con realismo y todo orientado hacia el logro de una vida santa con rumbo hacia la eternidad.




LO QUE NO ES LA VIRTUD DE LA FORTALEZA

          No es fortaleza la dureza de corazón, la crueldad del que daña y no se conmueve ante nada ni ante nadie; no es fortaleza el frío cálculo en el cual el sujeto sólo se estremece cuando le rozan, su ego o algo de su propiedad, no es fortaleza la perversidad, que hace al hombre capaz de toda atrocidad sin remordimientos, no es Fortaleza la insensibilidad de aquellos a quien nada les conmueve y, mucho menos, es Fortaleza la terquedad de los necios, ni la soberbia de los engreídos, petulantes y malvados.
          Porque el hombre fuerte, sabe llorar, se conmueve, se compadece, es noble, es accesible, es justo y sabe vivir con nostalgia el ayer. Padece ante lo que pierde, ante lo que le niegan, sin embargo lo supera todo con una Fortaleza sobrenatural.

          La Oración asidua, la recepción de los Santos Sacramentos, la aceptación de lo adverso, el vencimiento de las pasiones nos convertirán en católicos fuertes quienes olvidados de nosotros mismos pensemos en la Gloria de Dios y el dolor de nuestro prójimo.


Sor Clotilde García Espejel, E.D.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Carta Núm. 1 Alerta al Pueblo Católico



      
     Carta Núm. 1

ALERTA AL PUEBLO CATÓLICO.

          Hermanos, les habla una religiosa en el nombre de Dios, de la Santa Madre Iglesia y de la Vida Religiosa:
          1.- El celo de la Gloria de Dios y de la salvación de las almas que son la razón de mi vida; el amor entrañable, y quizá incomprensible, que profeso a la Santa Madre Iglesia Católica; la veneración y entrega que guardo a mi amada Vocación Religiosa, que vivo hace ya 42 años; así como el deseo de sacar del error a un pueblo ignorante; sobre todo en lo que concierne a la Religión Católica, me conduce a hacer esta carta y otras posteriores.
          2.- Los medios de comunicación, como la radio y la televisión, revistas, periódicos, así como el teatro, el cine, la literatura popular, rompiendo valores, reprimiendo principios, destruyendo el valor de la Virginidad y de la castidad supliendo el noviazgo… degenerando el matrimonio y rompiendo su indisolubilidad; rebajando la maternidad y la paternidad, así como el amor y respeto filial y fraterno; desechando a la venerable ancianidad, aumentando al sexo masculino y femenino, creados por Dios, otros más inventados por los hombres; derrumbando jerarquías, etc., etc., sin escapar a su maldad la Vida Consagrada, es decir, la Vida Sacerdotal y la Vida Religiosa.
          3.- Concretándome ya a la Vida Religiosa, los muy bastardos cuentan sus falsas historias emanadas de su morbosa imaginación la cual procede de su vida súper-libertina, advirtiendo que además del morbo, hay que tomar en cuenta, su ignorancia, exhibiendo que una monja ya profesa anda en busca de un hijo; otra, ¡el colmo! Es una novicia que espera un hijo y a la cual la Madre Superiora (que en lugar de Madre Superiora, había de darle otro nombre) le dice complaciente: “tú estás iluminada por el Espíritu Santo, por tanto decide si quieres quedarte, nosotras cuidaremos de tu hijo” ¡insensatos! ¿Ignorantes o perversos? ¡Perversos! ¡Atrevidos! Mientras tanto las masas de todas clases sociales y económicas, por su piedad e ignorancia, se comen el pastel corriente, creyendo que es el fino.
          Llamo masa a todo ser de cualquier condición social o económica e incluso intelectual que se instruye, que se deja manipular y que en cualquier momento va, incluso, si los medios destructores lo dicen, a creer que su madre es Juana y no María.
          Hablando de la misma Vida Religiosa, dicen que entra por decepciones amorosas para olvidar a un sujeto equis, o bien que hay monjas como la ridícula Sor Ye Ye, o la Novicia Rebelde, que son modelo, según los bárbaros, de religiosas. Se es Religiosa por la ofrenda y práctica de los Votos, no por andar contra toda obediencia ayudando al prójimo, usando los medios nada religiosos, ni siquiera cristianos.
          4.- Todo ello está movido universalmente por organizaciones impías enemigas de Dios y de la Iglesia y con toda intención de destruir a la Iglesia católica. Como otro tentáculo tenemos al Protestantismo, cuyo creador fue Lutero, el cual heredó a sus seguidores la falsedad, la mentira, la calumnia y sabemos que, desde la primera hasta la última secta, su sello es el odio, la soberbia, la mentira; por tanto, si algo les falta es el amor sobrenatural  y si algo les sobra es lengua; lengua para suplir la verdad por la mentira, en lo más sagrado como es la Palabra de Dios, las S. E., así como para calumniar a la Inmaculada, La Virgen Santísima, al Papa, a los Sacerdotes, a las Religiosas, etc., etc.
          Desgraciadamente, muchos se dicen “católicos”, pero se dicen e incluso, aquellas mujeres muy cercanas a su parroquia que ayudan en el Apostolado, no cuidan la lengua y a veces, son las primeras difamadoras de las personas consagradas. ¡Cuidado con la lengua!
          También conocemos a personas, las cuales unas oyen y otras escuchan, quienes habiendo surgido de ambientes malsanos, llenos de vicio, lujuria y promiscuidad y cuyas familias son normalmente amorales y quienes además de vivir vacíos e insatisfacciones, envidia, desequilibrio; se atreven, sin temor alguno, como si no hubiera Leyes Divinas y humanas a la calumnia a la Vida Consagrada. No faltan los cobardes y ruines que a espaldas de una buena religiosa, tratan de destruir su virtud y entrega, con su asquerosa lengua.
          5.- A la vida consagrada no entra basura, entran jóvenes vírgenes, que, aunque imperfectas, llegan en busca de la perfección. No conozco a alguna mujer que haya vivido en el amo libre, una vaga que después se consagre virgen entre las vírgenes. ¡Perversa, infame y vacía quien eso diga y Las Leyes de Dios y las Leyes de los hombres pronto van a tomarle cuenta de su calumnia! ¡Que responda la que habla de lo dicho y que lo pruebe!
          6.- Estén pendientes de la próxima, que será muy ilustrativa, va a conocer con amplitud por fuera y por dentro la grandeza de la Vida Religiosa.
          Pues no sé qué me duele más, si la maldad difamatoria que ejercen con suma libertad, o el silencio de quienes debiéramos por amor, honor y dignidad defender a Dios, a la Iglesia y a sus Instituciones.


Sor Clotilde García Espejel, E.D.
          

domingo, 6 de septiembre de 2015

Su Santidad y el aborto

SU SANTIDAD Y EL ABORTO

     Con absoluta sencillez y claridad voy a exponer mi opinión sobre el delicado caso del aborto; ya que el sorpresivo aviso del Santo Padre sobre la indulgencia a las mujeres que han abortado, ha  sido causa de escándalo, ha dividido opiniones y en los libertinos, amorales y sin Dios, ha sido causa de regocijo.
     La Santa Madre Iglesia Católica instituida por Nuestro Señor Jesucristo, es: “Madre y Maestra”. Y como Madre, es profundamente Indulgente, por lo cual desde su origen, busca  atraer al mayor número de pecadores en nombre de Jesucristo.  Siempre y cuando el pecador se arrepienta, invoque el perdón, llore sus pecados y prometa una sincera conversión. La Iglesia lleva en lo más profundo de su esencia, el anhelo de alcanzar la gloria de Dios y la salvación de todo cristiano. Conoce, además, de qué está hecha la criatura humana y las consecuencias del Pecado Original.
     Teniendo presente que la Iglesia, a través de sus Pastores, no solo perdona, sino que ora con instancia; segundo a segundo por todos los pecadores. Y que la repetición ininterrumpida de la diaria Redención, a través del Santo Sacrificio de la Misa, donde la víctima es Jesucristo, se realiza para glorificar a la Santísima  Trinidad y conducir al ser humano hacia el lugar Santo de donde ha salido.
     Si en este “Totum revolotum” actual donde los cambios y la variedad se presenta inesperados, no han mutilado o transformado el Derecho Canónico u otras Leyes Eclesiásticas, la información que voy a darles les será muy útil:
    El aborto es pecado gravísimo contra Natura; pues es insólito que la misma madre viva la inconciencia de matar a su propio hijo.
     Es pecado contra la Ley Positiva: “No mataras”, revelada por el mismo Dios a Moisés.
     Directamente contra Dios, creador y dueño de la vida y de toda Ley.
    El aborto, en toda circunstancia, será pecado y pecado gravísimo. La que aborta y sus cómplices, caen en penas gravísimas, hasta posible excomunión Ipso-facto, según los alrededores,  el conocimiento y plena aceptación de un hecho tan infame y perverso.
     La Autoridad Civil, el  César, muellea, pues defiende la vida de todo animal y dice combatir el crimen, pero abala defiende e impulsa  el asesinato cobarde que ejecuta una madre sobre su hijo.
     Ahora: sí  la que aborta y sus cómplices, o simplemente ella, se arrepienten, como no es un pecado común, tendrá que recurrir al Ordinario del lugar (el Obispo) y el Obispo después de escuchar la narración, valora sobre causas, circunstancias y si hubo pleno conocimiento de la ahora arrepentida. Igualmente puede el Obispo absolverla o enviarla con el Padre Penitenciario. Cumplidas todas las condiciones que pide la Iglesia y dispuesta la persona a cumplir la penitencia, volverá nuevamente a vivir la vida cristiana y a corregirse.
     El aborto es siempre y, a pesar de cualquier circunstancia, gravísimo y todo alegato, no lleva a la justificación. Este es un pecado contra natura que la madre mate a su hijo, al que ella misma ha concebido.
     Es verdad que la Iglesia está llena de misericordia y tiene piedad  del alma de  aquella que ha asesinado a su propio hijo quitándole la posibilidad de una vida Santa y un lugar en el Cielo. A propósito, pregunto ahora: ¿Acaso ella tuvo misericordia para el hijo de sus entrañas? ¿No olvidó la gloria debida a Dios, unida a la gratitud de que el todopoderoso la toma como medio para dar a luz una nueva vida? Porque ni el hombre ni la mujer son autores de la vida, ellos  sólo son medios, quien ha creado y sigue creando la vida a través del alma, de todo ser humano, es Dios. Porque la creación es perenne, la redención  trasciende hasta el final del mundo y la santificación, que procede del Espíritu Santo, se hace presente hasta la eternidad.
     Para que el pueblo no tenga dudas: advierto que el Santo Padre no ha pronunciado este mandato por propia cuenta; ya que la iglesia es la que habla a través del Pontífice. Como ya dijimos, la Misericordia es de Jesucristo y la envía al mundo mediante su Iglesia y esta, a su vez, por el Pastor de los Pastores: El Santo Padre. Como ya insistimos repetidamente: la Iglesia ofrece su Misericordia en este gran pecado del aborto y en otros más; pero no olviden, bajo condición de que el culpable solicite el perdón y tenga un verdadero arrepentimiento.
     El anuncio de Su Santidad ha causado inquietud, por la forma anunciada y, por el mal entendimiento del pueblo, que rompe con lo Sobrenatural y supone que es una idea genial del Papa. El Papa sabe que habla fundamentado en las Leyes Eclesiásticas, sólo que no se abordó con claridad en las condiciones para ofrecer el perdón; pero esto no quiere decir, que de hoy en adelante, el pecado del aborto sea un pecado común y que únicamente se conceda  el perdón con la confesión normal.
     Nuestro Santo Padre actual, como todos los Pontífices, conoce y sabe perfectamente, que en el orden humano, no tiene superior pero, como cabeza visible, representa a Jesucristo y él, como nadie, está consciente de que puede hacer cambios accidentales, pero jamás esenciales y menos, aún, lo gravado en la naturaleza humana.
     La Santa Madre Iglesia, fundada por Jesucristo, está constituida por la Revelación Divina: Tradición Apostólica y Sagrada Escritura.
     Existen Leyes Naturales y Leyes Positivas, todo esto es intocable e incambiable…
     Finalmente, no olvidemos, que el aborto es un pecado gravísimo contra Dios, contra la Ley Natural, contra la Ley Positiva, contra el hombre y la Sociedad…
     Dios es misericordioso, pero no dulzón ni disimulado.  Dios es perfectamente equilibrado en su Ser, en su Misericordia y en su Justicia.
     Nos hemos olvidado de Dios y queriendo ser muy “humanos” no sólo con el pecador, sino con el mismo pecado.

QUE DIOS NOS DE LUZ A TODOS.

Sor Clotilde García Espejel, E.D.

La Esencia del cristianismo es la vida de la Gracia cont final

 (Continuación y fin)

¿Cuáles son los elementos del Sacramentos del
 Matrimonio?

          Materia: Disposición mutua de los esposos de darse uno al otro, patente por la presencia intencionada ante el Ministro de la Iglesia.
          Forma: La aceptación recíproca, ratificada ante el Ministro autorizado como testigo de la Iglesia.
          Ministro: Es el único sacramento de la Iglesia donde los mismos que reciben el sacramento son los ministros; sin embargo, es necesaria la presencia del párroco o de su delegado para la validez del matrimonio.
          Sujeto del matrimonio: Toda persona bautizada que no tenga impedimento.

¿Cuáles son las obligaciones del matrimonio?

          Guardar inviolable fidelidad.
          Amarse y soportarse mutuamente.
          Dar a sus hijos educación cristiana.

¿Cuáles son las disposiciones?

a)    Disposiciones remotas:
Una juventud virtuosa y cristiana.
Una prudencia en la educación de la persona.
Pedir consejo.
No dejarse conducir por la pasión o el sentimiento, considerando que después otros serán las víctimas.
          “Somos hijos de Santos; no debemos pues, juntarnos a manera de gentiles que no conocen a Dios” (Tobías VIII-4).
b)    Disposiciones próximas
1.    Conocimiento de las verdades religiosas y de las obligaciones del matrimonio.
2.    Llegar confesados en estado de gracia; no olvidarnos que es un sacramento de vivos.
3.    Vestir decente y castamente ante el Altar.

CONCLUSIÓN

          Esta son, cristiano, las siete Fuentes de la Gracia. Bebe según tu estado y vocación del agua viva de la que Cristo prometió que, al beberla, no volveríamos a tener sed de otra; sino que de nuestra alma brotaría un manantial que saltaría  hasta la vida eterna (ver eEvangelio de San Juan Cap. IV).



Sor Clotilde García Espejel, E.D.



FIN

viernes, 4 de septiembre de 2015

La Esencia del Cristianismo es la Vida de la Gracia(cont.)

SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

¿Qué es el matrimonio?

El Matrimonio es un Sacramento que santifica la Unión Legitima, dando a los esposos las gracias necesarias para vivir con perfección su estado. Es el Sacramento que une al hombre con la mujer, cuyo signo sacramental es la unión de Cristo con la Iglesia.


¿Quién instituyó el Sacramento del Matrimonio?

La institución del Matrimonio se remonta a los orígenes del hombre en el Paraíso Terrenal, cuando Dios creo a Adán y dijo: " No es bueno que el hombre esté solo" ( Génesis 11- 18). Y creó a la mujer ,y así fue constituida la primera unión conyugal. A la cual bendijo Dios diciendo:" creced y  multiplicaos, y llenad la tierra" (Génesis I - 28). Así que el matrimonio es de institución divina.

El matrimonio elevado a Sacramento

Jesucristo elevo el matrimonio a la dignidad de Sacramento en las bodas de Caná. El Concilio Tridentino definió el matrimonio como uno de los siete Sacramentos.

Fines del matrimonio

1. Procreación es el fin esencial del matrimonio, y su lógico complemento es la crianza y educación de los hijos. 

2. El amor y la ayuda mutua. 

Rechazados estos fines y sustituidos por el placer de la carne que sólo es un medio, el matrimonio se convierte en amasiato, y hasta se inválida cuando al tiempo de contraerlo se afirma el propósito de no procrear hijos.

Propiedades del matrimonio

1. Unidad. La unión de un solo hombre con una sola mujer, y la de una sola mujer con un solo hombre. 

2. Indisolubilidad o perpetuidad. Consiste en que el vínculo del matrimonio no puede romperse; sino con la muerte de alguno de los cónyuges, pues dijo Jesucristo: "Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre" (Mt. XIX - 6).

El divorcio del matrimonio civil no es válido para la separación y menos para casarse nuevamente si están casados por la Iglesia.

CONDICIONES

a) Estar bautizado y libre de cualquier otra unión sacramental.

b) Debido consentimiento de los novios; tal consentimiento ha de ser interno, libre, mutuo y legítimamente manifestado. Si falta algunas de estas condiciones, el matrimonio es inválido.

c) Presencia del párroco o del delegado y dentro de la jurisdicción; sólo con permiso puede salirse de ella. El párroco presencia el matrimonio como testigo oficial de la iglesia y como ministro de Cristo para impartir la bendición nupcial sobre los esposos.

d) La ausencia de todo impedimento: Este puede ser diferente, que hace al matrimonio inválido o nulo, y son la edad, la consanguinidad o parentesco, el matrimonio con otra persona, el parentesco político, el parentesco espiritual, etc.


Impedientes: que lo hacen ilícito aunque sea válido.

jueves, 3 de septiembre de 2015

La Esencia del Cristianismo es la Vida de la Gracia(cont.)

¿Cuáles son los efectos y el Sacramento del Orden?

Aumenta la Gracia Santificante.

Confiere la Gracia SacramentaI para ejercer sus funciones sagradas y;

El Carácter indeleble de ministro de Dios.

Da las gracias actuales para ejercer digna y válidamente su ministerio.

¿Cuáles las condiciones para recibir el Sacramento del Orden?

Recta intención. el deseo de trabajar por la Gloria de Dios.

Amor a la verdad y acendrada pureza de costumbres.

Aptitud para los estudios y ministerio
.
La vocación. que se trasluce en una marcada inclinación al Estado Eclesiástico.

¿Cuáles son las obligaciones de los fieles para con los Sacerdotes?

Obedecerlos, respetarlos y rogar a Dios por ellos.
Cuidar de su salud; en una palabra, las mismas que se tienen para con los papás.

EJEMPLO:

El Emperador Napoleón I, en su destierro de Santa Elena enseñaba personalmente el catecismo a la hija del general Beltrand, dos veces a la semana. El Emperador se lo hacía aprender de memoria y luego se lo explicaba. Cuando la niña llegó a los 12 años, Napoleón le dijo: ahora, hija mía, lée para prepararte seriamente a la Primera Comunión; y voy a hacer venir dos sacerdotes de Francia; uno que te prepare para vivir, y el otro que te enseñe a morir. Así se hizo.

 Lamentamos profundamente la falta de fe, la gran crisis de valores de nuestros tiempos.


 Ya el sacerdote es para los católicos alguien natural, un conocido, un amigo,  un profesionista, alguien que celebra ciertas ceremonias sociales, ya no se ve en él al representante de Cristo entre los hombres, al que nos hace nacer a la vida de la gracia y nos ayuda en el camino hacia la eternidad: la luz del mundo y la sal de la tierra. 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La Esencia del Cristianismo es la Vida de la Gracia(cont.)

¿Qué es el Sacramento del orden?

"Un Sacramento instituido por Nuestro Señor Jesucristo, mediante el cual se confiere la potestad espiritual para aplicar la gracia a las almas en orden a su salvación eterna.

¿Por qué se da el nombre de Orden a este Sacramento?

1.- Porque pone a los que lo reciben en un orden o categoría superior al de los simples fieles.

2.- Porque comprende varios grados u órdenes que constituyen la Jerarquía Eclesiástica.

¿Cómo está constituida la Jerarquía Eclesiástica?

a) De orden: Obispos, Presbíteros y Diáconos.

b) De jurisdicción: el Papa y los Obispos en comunión con el Papa.

La noche de la última Cena, cuando Jesucristo dejaba lo más sublime a sus creaturas humanas antes de consumar la Redención, dijo a sus Apóstoles: " No sois vosotros quienes me habéis elegido a mí; sino yo quien os ha elegido a vosotros " (Juan XV, 16). El Sacramento del Orden, primeramente preparado, fue definitivamente instituido por Nuestro Señor Jesucristo en la última Cena. En ella constituyó sacerdotes a los Apóstoles, con facultad de consagrar y de ofrecer su Cuerpo y su Sangre, diciendo: " Haced esto en memoria mía". (Luc. XXII-19).

¿Qué dignidad tiene el Sacramento del Orden?

Es una gran dignidad ser llamado al sacerdocio, es la dignidad más grande que hay sobre la tierra, porque los sacerdotes son ministros de Jesucristo, y por esta divina designación, pastores y médicos de las almas, mediadores, por gratuita participación, entre Dios y los hombres; doctores de los fieles y luz del mundo.

¿Cuáles son las funciones del Sacramento del Orden?

Las principales funciones de este Sacramento son: Ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa, predicar la palabra de Dios, administrar los Sacramentos.

¿Cuáles son los elementos de este Sacramento?

Materia. La imposición de las manos.

Forma. Las divinas palabras que el Obispo pronuncia sobre el ordenando al tiempo que impone las manos.

Sujeto. El varón que tiene intención de recibir el sacerdocio. 


Ministro. El Obispo. 

martes, 1 de septiembre de 2015

La Esencia del Cristianismo es la Vida de la Gracia(cont.)

Pruebas sobre el Sacramento de la Extremaunción

Los Padres de la Iglesia: Orígenes, San Crisóstomo, San Agustín, San Gregorio Magno, tuvieron siempre la Extremaunción como un Sacramento.
 
Inocencio I (S.V.) dice que la Unción de que habla Santiago es una clase de Sacramento (Génesis Sacramental).

La Iglesia Latina y la Griega han admitido, desde muy antiguo, la Extremaunción como Sacramento.
La Iglesia por el Concilio de Trento dice: "si alguno dijere que la extremaunción no es verdadera y propiamente Sacramento instituido por Nuestro Señor Jesucristo y promulgado por Santiago, sea excomulgado: (Ses XIV - can, I).

Es Sacramento, pues tiene todos los requisitos para serlo: signo sensible, materia - forma –institución de Cristo, efectos espirituales sobrenaturales.

"El Sacramento de la Unción de los enfermos dispone al alma para su entrada Inmediata a la Gloria, o sea sin pasar por el purgatorio, según doctrina de Santo Tomás apoyada por San Alberto Magno, San Buenaventura, Escoto, Suárez, San Alfonso de Ligorio" (Teología, Royo Marín).


EL SACRAMENTO DEL ORDEN SACERDOTAL

Introducción

Sin la Gracia Santificante, ya hemos considerado que es imposible que el hombre logre su salvación; por ello, el bautismo, Sacramento que da la primera Gracia, y la Confesión o penitencia que restituye la Gracia perdida por el pecado mortal, son absolutamente necesarios. Pero estos Sacramentos, como los otros, no podrían administrarse sin el Sacramento del Orden; por ello está entre los Sacramentos necesarios el Orden Sagrado. Mas no es necesario administrárselo a todos los hombres; su necesidad radica en él mismo, en su existencia, ya que sólo el sacerdocio católico es el único que tiene el poder divino de extraer y dar el agua de la gracia emanada de los Sacramentos.

¿Qué haríamos con los Sacramentos, con la gracia de los mismos, si no hubiera quién nos los administrara?

Por ello, en el plan ordinario de la salvación, el sacerdote católico es lo mas grande aquí en la tierra; son ellos los que nos abren las puertas de la Iglesia y del cielo:

1.- Mediante el bautismo nos recobran la gracia.

2.- Con la Confirmación nos reafirman en la fe, nos dan la fuerza del Sacramento, el regalo de los dones del Espíritu Santo.

3.- Por la Confesión nos restituyen la gracia.

4.- Por la Sagrada Comunión nos regalan la dicha única de recibir a Cristo en nuestra alma, celebrando antes el Santo Sacrificio de la Misa, sin la cual no habría Sacramento de la Comunión.

5.- Por la Extremaunción nos facilitan en los últimos momentos la llegada a la otra vida o nos devuelven la salud.

6.- Por el Sacramento del Orden se perpetúa el Ministerio Sacerdotal, y

7.- Por el Matrimonio hacen familias santas que dan hijos a la Iglesia, a la Patria y a Dios.

Jesucristo instituyó el Sacramento del orden para consagrar y ordenar a los Obispos, a los Sacerdotes y a los demás Ministros de la Iglesia.


Su fin es perpetuar el sacerdocio establecido por Nuestro Señor Jesucristo para la salvación de las almas.