domingo, 8 de noviembre de 2015

Mi opinión, por la Democracia

MI OPINIÓN, POR LA DEMOCRACIA

          En este gran ambiente DEMÓCRATA que se vive en la República Mexicana, me atrevo a dar mi opinión sobre la Ley aplicada a la Marihuana. Advierto que habló en nombre mío, no represento a nadie, es mi propia forma de expresión. Y como la Ley en México es muy respetuosa de los Derechos del Hombre, tomó la palabra y manifiesto lo que me parece sobre la “LEY DE LA MARIHUANA” comparándola con la Razón y la Ética.
          No puede concebir mi lógica, ni siquiera mi sentido común, que las autoridades oficiales, y algunos médicos y ciertos periodistas y politólogos, desconozcan o disimulen el gran peligro para la raza humana con la “LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA”.
          Basta pensar en la destrucción que toda droga hace del ser humano.
          La Marihuana es una droga y como toda droga altera, dualiza y trastorna a la personalidad; además, hace costumbre y lleva a la necesidad de la repetición y aumento de dosis.
          Es admirable que todo un Magistrado de la Suprema Corte de Justicia, quien está obligado a enjuiciar y definir el bien y el mal; la inocencia y la culpa, se defina por el uso de la droga, so pretexto a los Derechos Humanos. Bajo las raras y nebulosas condiciones de que dicha yerba sea sembrada en su propia casa, no la comercien, no se “EXTRALIMITEN” y sea para fines “RECREATIVOS”.
          ¡Por amor de Dios! ¿Dónde estoy? ¡Ya perdí el piso! ¡Qué una tan alta Autoridad apruebe la droga por respeto a los Derechos Humanos y fines Recreativos! ¡Casi sufro un sincopé cardiaco!
          Y el flamante consejero de la Presidencia quien, con gran facilidad de palabra, pero con enredada y enredosa  argumentación, aprueba la Ley,  con la falsa defensa de que el hombre tiene DERECHO a decidir.
          En cuanto al Licenciado que representa al cuarteto amparado, apareció con una expresión de rostro dura y sombría, diciendo que ellos no son drogadictos, ni tienen comunicación con ellos. Entonces, un inteligente comunicador, le pregunto: “¿Y porqué se ampara?”. La misma respuesta de los otros “Porque lucha por lo mismo que los otros” que “su prójimo” tenga derecho a decidir si vive o muere. ¡Pamplinas! Este Licenciado es el portero simulado; es el que abre las puertas para que otros se amparen,  con la misma intención, hasta que la marihuana quede totalmente aprobada, ya no solo con “FINES DE SALUD Y RECREATIVOS”; sino con toda la libertad y garantías.
          Entonces veremos unos “HOGARES ABSOLUTAMENTE DESTRUIDOS”, peores que los de hoy, y en la calle deambularan puros zombis. Advirtiendo, que con el tiempo y este proceso habrá que aplicar una buena Ley para otras drogas.
          ¿No están aprobadas las Leyes del aborto, la eutanasia, llamada hipócritamente muerte asistida? ¿Y, qué diremos del homosexualismo y de la capacidad de los homosexuales para adoptar niños y niñas? Tanta propaganda sexual para los jóvenes a quienes, al mismo tiempo, los estimulan desde muy pequeños al sexo, les brindan toda clase de objetos y pastillas para evitar la reproducción humana y otras tantas cosas más que no da tiempo de decir. Y, nada de todo esto, que acabo de decir, nos conduce al bien moral, al crecimiento del hombre, a la madurez humana, ni mucho menos a la salud física.
          ¿Qué pretende el demonio ante tan bárbaro embate?
           Destruir al hombre, a Cristo-Dios, a su Iglesia, para dominar el mundo.
          Se defiende el Derecho Humano para que el hombre decida si vive o muere. Entonces, ¿Porqué cuando un sujeto se sube a una torre edificio etc., para suicidarse, inmediatamente se envían a las personas indicadas para disuadirlo, para salvarle la vida si él decidió matarse?
          Responderán: “Que va a dañar a terceros”, pues infórmense, que generalmente el que va a suicidarse es porque ya perdió la realidad por variados motivos y circunstancia; o es un enfermo mental, pero lo común es que está “marihuano”. Aquí miraran con claridad el error o malicia de su Amparo y aprobación.
          El suicida deja esposa, hijos, madre, padre… e indudablemente dañó a terceros.
          El drogadicto generalmente se conduce a un suicidio lento, indigno, doloroso, es un muerto en vida. ¿Cómo en ese caso puede defenderse el derecho a decidir cuando la autoridad tiene obligación de cuidar la vida del ser humano?
          Los Derechos Humanos en México, nada tienen que ver con el juicio filosófico, moral y trascendente con respecto a su concepto y aplicación.
          Algo más: ¿Cómo olerá físicamente un hogar donde se siembra y fuma marihuana? Piense en la “gran paz” que habrá en esa familia; ¿pues si el alcohol y la tecnología, mal empleada, a separado y violentado familias y destruído hombres, que hará la marihuana y posteriormente las otras drogas? Se acabó el humo del tabaco, hoy será el humo de la marihuana y si antes éramos fumadores pasivos, hoy seremos drogadictos pasivos.
          Cuando un jefe o los jefes de familia lleguen a su hogar y encuentren recreándose al hijo o a la hija ¿Qué sentirán? Y todo aprobado por una Ley que para establecerse, tuvo que romper, brincar y pisotear Leyes Naturales, Morales y Humanas.
          Alguna persona me sugirió esta pregunta:
          “¿Le gustaría al Señor Magistrado, al Señor Consejero de la Presidencia y al mismo amparado llegar a su casa y encontrar a hijos y nietos en plena recreación?”
          ¡Qué ya no habrá crímenes…! ¡Por favor! Volteen y miren hacia el país vecino y contemplaran como los marihuanos entran a cualquier lugar sea negocio, escuela u otra dependencia y matan a grupos y solo por matar.
          Es tiempo de detenerse, después no habrá control, no será una pasión, no será un simple vicio; será el gran vicio de la drogadicción.  ¡Qué dolor, desde ahora, y para entonces ver crecer la muerte en vida de los jóvenes! Jóvenes depresivos, sin ideales, sin razón de vida. ¿Eso es lo que respetan nuestras Autoridades?
           No pensemos en estúpidas manifestaciones. No. Volvamos a Dios, oremos: recen el Santo Rosario, confiésense. Amen, orienten a sus hijos.
          Maestros: amen su profesión y defiendan a los jóvenes.
           Yo por mi cuenta, que estoy próxima a partir entregó lo poco que me queda de vida por el bien de México.

OREMOS
         


SOR CLOTILDE GARCÍA ESPEJEL.

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