sábado, 4 de abril de 2015

Muerte y Castigo del Calumniador(cont.)

Padre Jerónimo Ripalda.

Después de la sabia exposición de Santo Tomás iluminada por la palabra de Dios a través de la Sagrada Escritura, exponemos el pensamiento del Padre Jerónimo Ripalda, explicado por el R. P. LuisVega S. J.

"En oír una detracción hay falta si se oye sin buenos fines, esto es: si por estar oyendo la fuerza al detractor para que siga murmurando, ya lo alabe, ya lo anime, quien eso hace se convierte en reo de injusticia y escándalo. San Agustín para impedir la murmuración ponía estos versos en su comedor:
Ninguno del ausente diga males
Si alguien en esto osare desmandarse,
Procure de la mesa levantarse.

"Los detractores son dignos de muerte, como también los que los aprueban" (Rom. 1, 30, 32). "El detractor y el que oye, tienen el demonio en sí mismos: uno en la boca y el otro en los oídos" (San Bernardo).

Si se escucha por gozarse peca contra la caridad.

Gravedad de la detracción: Depende en general del daño causado a la fama del prójimo: Quitar la fama es pecado grave, porque entre las cosas temporales se tiene la fama como la más estimable pues "mejor es el buen nombre que muchas riquezas" (Prov. XXII, 1).

El carecer de la fama impide al hombre hacer muchas cosas. La detracción, ya sea que intente quitar la fama o no, de hecho la quita: luego es pecado grave de su naturaleza. El pecado de detracción se puede cometer también con los muertos.

FAMA

Fama es la estima que hay, mas o menos divulgada, de alguna excelencia de alguna persona.

Estima es el conocimiento de la buena cualidad y comprende: las virtudes, después todo aquello que se considera como perfección del hombre, como es la sabiduría, hermosura, nobleza, riqueza.

Difama pues, quien hace se pierda esa estima a la persona, aunque sólo fuere ante otra persona.

Todos tienen derecho a la buena fama, por lo menos a no ser despreciados, porque la fama es necesaria al individuo. La fama es necesaria para la prosperidad de la sociedad, pues la difamación es causa de disturbios, odios, efusión de sangre. La difamación puede ser causa de que los más útiles a la sociedad sean arrinconados. El derecho a la buena fama es injusto quitarla.

 "No queráis, hermanos, hablar mal los unos de los otros", (Jac. IV, 11). "Los detractores y calumniadores son dignos de la muerte eterna" (Rom. I,30, 32).

Los detractores y calumniadores pecan contra la caridad puesto que hacen un acto de odio o disgusto contra su prójimo, lo expone al desprecio y ridículo de los demás, le causa pena a la víctima si llega a saberlo.

Peca contra la justicia, quitando la fama ante los demás, lo expone a perdidas temporales, pérdida Estima es el conocimiento de la buena de la reputación ...

Equivale a un triple asesinato: el del alma del detractor o calumniador porque peca; el del alma del que escucha, porque también peca y el de la vida civil privándolo de la buena fama.


 La detracción y la calumnia son fuente de otros muchos males: odios y venganzas, de sospechas y malas inteligencias, de pérdidas temporales.

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