jueves, 25 de junio de 2015

Los Nuevos Valores Poder, Placer y Dinero

j) La Autoridad. ¡La Autoridad...! ¿existe? Ya no: Cayó, se derrumbó y en esta anarquía todo carece de orden y equilibrio, pues si no reconocemos ya la autoridad divina, ¿qué otra autoridad podríamos reconocer que no sea la vara del tirano? No quisimos: "Mi yugo es suave, mi carga es ligera" como lo dice Nuestro Señor Jesucristo, pues hemos tenido que admitir la tiranía de las pasiones y la del tirano. Todos queremos los mismos derechos, ignorando los deberes y, así nos convertimos en esclavos.

Pero, lo peor de todo, es que estos defectos y otros peores, hallados en la sociedad actual, los defienden con bandera enarbolada los que se dicen "católicos". ¿Católicos? ¡Católicos...! y viven paganizando lo cristiano y paganizándose en este ambiente nauseabundo de hoy. Incluso, personas pertenecientes a organizaciones católicas, y hasta de Misa y Comunión cotidianas viven, se expresan, se divierten como cualquier neopagano de hoy.

¿Dónde está la auténtica vida cristiana? ¿Dónde quedó el temor de Dios, el amor al sacrificio, el anhelo de una eternidad feliz? Muchos tratan de apoyar su desventurada conducta en el Concilio Vaticano II (aunque jamás lo han leído). El Vaticano II invita a la renovación interior con proyección al exterior y no a la innovación degradante de hoy que va desde "no te cubras la cabeza mujer, cuando entres al templo", hasta determinaciones peligrosas para la eterna salvación.

¿Dios, alma, Postrimerías? ¡Pamplinas! "Hoy son otros tiempos" ¿quiénes se consumen por la gloria de Dios? ¡ muy pocos ! La enorme mayoría viven ocupados buscando su propia gloria. Incluso, desgraciadamente, en los trabajos apostólicos, en la piedad sensorial, se busca la satisfacción del ego.


¿Quién pretende hoy, denodadamente la salvación eterna de su alma y de las almas? ¿Dónde, díganme, ¡por favor! Está la madre de familia que gime y llora ante Dios, que se inmola porque sus hijos se santifiquen, honren a Dios y se vayan al Cielo? La satisfacción de los padres de hoy es que sus hijos progresen materialmente y cuando muy buenos, plasman en sus hijos las virtudes humanas esenciales, pero, ¿Costumbres conservadoras, sólida Doctrina, piedad elevada, muy poco queda ya de eso. Soy misionera, conozco todos los estratos sociales y económicos y sé lo que asevero.

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