miércoles, 3 de junio de 2015

Los Nuevos Valores, Poder,Placer y Placer(inicio)

Los Nuevos Valores
PODER, PLACER y DINERO

Por Sor Clotilde García Espejel, E. D.

La solicitud, la ansiedad con que en estos tiempos se busca el poder, el dinero y el placer, no emergen exclusivamente de las necesidades reales o aparentes del hombre; sino emanan de la forma de vida de la época actual, cuyos valores inversos son el dominio, el goce y la posesión. El mismo estudio académico ya no conduce al anhelo de conocer la verdad o de lograr la realización personal, sino ante todo, la posibilidad de escalar una situación económica considerable.

Este afán de riquezas, de poderío y de placeres acarrea graves consecuencias al hombre solo y a toda sociedad, pues olvidando las divinas enseñanzas de Cristo: "¿Qué provecho sacará el hombre si ganare el mundo entero pero perdiere su alma?" y "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia"" (Mth. XVI-26; VI-33), rompe con toda ley para lograr lo deseado y, por tanto, ningún respeto al otro, al prójimo, pues si le invade el ansia de poder recurrirá a la calumnia, a la injuria, al crimen; pero, de una u otra forma, quien le estorbe será aniquilado. ¿Quiere dinero? Pues se servirá del chantaje, del fraude, del robo, del asalto, del comercio con toda clase de vicios y, si es necesario, también del crimen. ¿Sus instintos le reclaman placer? Hay que dárselo empezando con la gula: ¡comer mucho y      sabroso ... !

Transmiten hoy una blasfema y nauseabunda propaganda de la Sal de uvas Picot, que además de parodiar impíamente lo sagrado, invita a comer como lo hacían los antiguos romanos. La publicidad es así: pecado = comer mucho; penitencia = malestares; redención = alivio de la sal de uvas, y la gloria = no el comer decente y cristianamente, sino volver a retacarse hasta reventar. Bajo, ignorante, inculto, sensual e irreligioso es el publicista que estructuró esta indigesta propaganda.

Refiriéndonos a otros placeres hemos de mencionar el más enajenante, pervertido y pervertidor, causa de placeres: el placer sexual, que ha degenerado hasta lo increíble, subyugando hasta a personas de aparente vida cristiana.
Otra gran consecuencia del logro de estos falsos valores es la gran desigualdad y la profunda ignorancia, pues en el afán de la conquista del poderío, de la sensualidad y la riqueza, a nadie le importa el menesteroso, el débil, el que realmente carece de lo necesario, y no solamente se le ignora, sino hasta sele estafa.

Dios creó al mundo armónicamente, y en su infinita sabiduría vio necesario, para el orden y la paz, una bien lograda desigualdad en toda la creación y, por ello podemos conocer la altura, la belleza, lo grande y lo pequeño; pero tal desigualdad, como antes dije, bien lograda, sin extremos, con una finalidad buena y trascendente. Y así, vemos que en toda sociedad bien estructurada existen razonables desigualdades que sitúan a cada creatura humana en tan atinado lugar, que todos logran estabilidad y riqueza. Pero cuando cada hombre, cada familia, cada sociedad, cada Estado, cada País, pretenden ser los más poderosos, los más ricos y los más placenteros, resultan las extremas desigualdades: pues mientras unos nadan en lo superfluo, y desperdician, otros carecen hasta de lo indispensable. Ser pobre es un privilegió por innumerables motivos, pero ser miserable es una tragedia, y esto no está en el plan divino. Ser pobre es vivir sin lujos, pero tener lo que por naturaleza y dignidad le es justo y necesario para vivir y alcanzar su destino eterno.


Hoy, el sistema mundial ha construido infames desigualdades: mientras unos gozan sin medida de lo superfluo, otros carecen de lo necesario y viven miserablemente. Claro que es permitido y hasta loable luchar por el logro de un buen sitio en la sociedad, así como por alcanzar una estabilidad económica, siempre y cuando se logre por caminos rectos y no sinuosos. Lo censurable es querer ser hombre sin ser humano, y dar paso a la materia olvidando al espíritu, a nuestro prójimo y, consecuentemente, a Dios.

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